
Una enorme expectación acogió al portugués José Mourinho, quien ayer regresó con su Inter a Stamford Bridge, un estadio en el que todavía se le idolatra, para hundir al Chelsea con un 0-1, obra del ex barcelonista Samuel Eto'o, y meter al once italiano en los cuartos de final de la Liga de Campeones.
"Mou", convertido ayer en el villano más carismático de los feudos londinenses, ganó su pulso ante Carlo Ancelotti con un fútbol estratégico y ofensivo. De paso, con el luso llegaron a Londres la controversia y el espectáculo, aunque esta vez no vestían de azul.
Y es que esta cita de Liga de Campeones marcaba la esperada vuelta del portugués a un club donde él mismo se denominó "el especial" y donde tiene a toda una legión de rendidos admiradores a los que ayer infligió dolor al minar la última ocasión de este conjunto de avanzar en Europa.
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